Como Partido Progresista de Chile condenamos enfáticamente la decisión del Senado brasileño de aprobar la ejecución de un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff y la decisión de separarla del cargo por 180 días.
La evidencia da cuenta que la presidenta Dilma ha sido víctima de un proceso de destitución, promovido por personeros y parlamentarios corruptos de oposición, sin la existencia de un crimen de responsabilidad. En estos 180 días en los cuales la presidenta Dilma ha sido obligada a separarse de su cargo, las autoridades brasileñas deberán buscar y encontrar las pruebas que no han sido presentadas ni en la Cámara baja ni en el Senado. Por esta razón y a la luz de los argumentos esgrimidos por personeros de oposición es que no tenemos dudas de que asistimos a un golpe de Estado encubierto por mecanismos judiciales con el beneplácito de los medios de comunicación de toda la región.
Frente a ello, desde Chile, le expresamos a la compañera Presidente Dilma Ruosseff toda nuestra solidaridad y fuerza para enfrentar este proceso de juicio político.
En este sentido como progresistas hacemos un llamado a que los sistemas de integración latinoamericanos, dónde el Estado de Chile es miembro activo -UNASUR y CELAC-, a convocar una reunión con carácter urgente y en una misma voz rechazar este nuevo intento desestabilizador de la democracia en la región, y manifestarse a favor del mandato soberano de los pueblos.
Convencidos de que una América Latina unida es fuerte cuando avanza unida.
Directiva Nacional del Partido Progresista de Chile