La inclusión es un derecho, no un bien de consumo

La inclusión es un derecho, no un bien de consumo

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Por Lorena Figueroa Campusano

Consejera Federal. Región de Coquimbo del Partido Progresista de Chile.

Frente de Mujeres Tati Allende

03 de diciembre, día internacional de las personas con discapacidad. Fecha declarada en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución 47/3. El objetivo es promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidades en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural. En el año 2006, se aprueba la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la cual Chile es uno de los estados partes.

A pesar de los tratados internacionales ratificados por Chile, millones en recursos destinados a encuestas, diagnósticos, seminarios y un largo etcétera,  la inclusión entendida como la oportunidad de desarrollo en igualdad de condiciones, sigue siendo un privilegio para quien puede pagar por ella: en Chile, la inclusión es un bien de consumo.

¿Pero cómo? Pues sí. Diagnósticos y estimulación temprana en el autismo por ejemplo. Consulta con neurólogo $70.000. Terapias semanales (3 al menos, una con terapeuta ocupacional, una con fonoaudióloga, una con educadora diferencial), $20.000 cada sesión. En un mes: $310.000. ¿No les parece violento que el costo mensual de las terapias de un niño con autismo, superen el valor del sueldo mínimo? ¿Qué un niño tenga inclusión a la medida del bolsillo de su familia?

Autismo, síndrome de down, discapacidad intelectual, discapacidad física, todas las personas que viven con una condición diferente a lo típico, se enfrentan a un desarrollo acorde a las posibilidades adquisitivas de su familia y si su familia no la tiene, a la posibilidad de tener un cupo en una institución que se financia con la caridad y buena voluntad de muchos.

45 días de protesta. Un pueblo cansado. Una democracia secuestrada. Un país que adhiere a declaraciones, convenciones, tratados internacionales y que sigue financiando terapias con bingos y completadas. Da igual si es Bachelet o Piñera, son meros administradores de un sistema diseñado para enriquecer a unos pocos a costa del trabajo de muchos y la dignidad pagada en cuotas de otros tantos. Y dignidad que se acaba cuando se te acaba el cupo de la tarjeta.

La Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad señala: “Las personas con discapacidad deben tener la oportunidad de participar activamente en los procesos de adopción de decisiones sobre políticas y programas, incluidos los que les afectan directamente”.

Tras décadas de postergación, las personas con discapacidad exigimos ser sujetas de derechos y junto al conjunto de todo un pueblo demandamos participación activa en las decisiones de futuro.

El 18 de Octubre del 2019, día que la esperanza vuelve al pueblo, con la firme convicción que los derechos de las personas con discapacidad, no deben seguir supeditadas al bolsillo de sus familias, ni a la caridad de algunas instituciones, ni en la medida de lo posible.

Como mujer, líder Progresista y madre de 3 niños con autismo, empujaré el camino de una Asamblea Constituyente sin letra chica, construyendo el nuevo futuro de todo un pueblo.

Sin nueva constitución vía Asamblea Constituyente nada cambiará.

¡Nada sobre nosotr@s, sin nosotr@s!

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