[Columna] Ganaremos nosotros, los más sencillos.

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Cristian Mora Parra
Consejero Regional de Maule

Sin duda la crisis sanitaria que ha envuelto a nuestro país ha calado profundamente en nosotros, nuestras familias y los hogares más vulnerables. Como también los efectos inmediatos, provocados por la pandemia a los cuales las y los chilenos no estábamos preparados. Asumiendo los costos nosotros, los más sencillos.

Por lo mismo, el Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe por Calamidad Pública (art.41 CPR) nos llevó a adaptarnos a una nueva forma de relacionarnos y convivir. Suspendidos los procesos educativos y el funcionamiento a media marcha del país, inevitablemente generó un impacto en la economía y, sobre todo, en lo social. Es inevitable desprenderse de la ruptura histórica del Estallido Social en octubre pasado, porque permitió entender el despertar ciudadano tras 200 años de “paternalismo” de esa elite que decide por nosotros “qué decir”, “cómo elegir” y “cuándo participar”. Nos elevan a la madurez ciudadana cada cuatro años, por un día, para jugar a la democracia electoral.

Citando a Gabriel Salazar, historiador y premio nacional de Historia, cuando señala que “la memoria social es un arma histórica de largo alcance”, es por lo mismo que esa arma ha sido empuñada por esta generación para despertar esa memoria que el modelo nos hace olvidar, porque hoy es más importante producir y consumir que detentar una conciencia cívica reflexiva y crítica. Como tal, la memoria social, los recuerdos de la vida propia no desaparecen por la acción de terceros, más bien permanecen, se reinterpretan y transforman. El capital sociocultural de los pueblos revive y se renueva cada vez que es oprimido y agredido.

El despertar popular que nos convocó por los $30 en el alza del transporte público, representaron simbólicamente los 30 años de abusos y desigualdades en todos los ámbitos de la vida. Gracias a las movilizaciones y marchas ciudadanas, se logró conquistar un derecho arrebatado en dos siglos de historia. El derecho ciudadano a través de su poder constituyente, cuyo mecanismo ejercicio del Plebiscito, responde al principio elemental de toda democracia; la soberanía popular. Apelando a la memoria, la Constitución de 1828 ha sido la única acordada libremente por la ciudadanía Chilena.

La actual situación de emergencia por la pandemia, no solo ha descrito las contradicciones de la clase política y el gobierno, respecto a las decisiones empleadas para asegurar una cuarentena real y tranquila en la gente. Más bien, ha desnudado las desigualdades estructurales que evidencia el Estado Subsidiario a través del Modelo Neoliberal que no perdona las deudas, las alzas de la canasta básica de alimentos ni tampoco el aumento en los cobros de los suministros de servicios básicos. Cabe recordar que el Congreso aprobó la iniciativa de prohibir el corte de los suministros básicos durante el Estado de catástrofe. Sin embargo, el ejecutivo esperó hasta el último día legal (30 días) para vetar. Tal veto Presidencial, fue rechazado por la cámara de Diputados y hasta ayer rechazado por la comisión de economía del Senado.

Aún en discusión en el Senado, se requieren de 2/3 para rechazar el veto e insistir en el proyecto original.

Los subsidios focalizados (Bono COVID-19, IFE, IFE 2.0) a los más vulnerables,a quienes han perdido su trabajo, trabajadores informales y quienes han disminuidos sus ingresos por la crisis, han llegado tarde como una forma de especulación económica cuando en realidad se omite un criterio social y humanitario de urgencia. Han sido, desde marzo, una serie de acciones reactivas en función a las cifras de contagio. La clase media, cuyo concepto quedó corto por la falta de cobertura de las transferencias directas, nuevamente excluido de las políticas públicas subsidiarias y asistencialistas de un Estado que no garantiza los derechos sociales.

La reciente aprobación del proyecto de reforma constitucional para el retiro del 10% de nuestros fondos previsionales en el Parlamento, con votos del oficialismo e incluso superando el quórum de los 2/3 (116 votos a favor) evidencia la falta de conducción política y sintonía social. Es un pequeño paso para la ciudadanía, donde el gran salto lo daremos en el plebiscito del 25 de octubre. La Historia será reescrita por nosotros, los más sencillos. Cuya redacción comenzó hoy.

Ganaremos nosotros, los más sencillos. Ganaremos, por primera vez en la Historia y aunque tú no lo creas, ganaremos…

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