Columna | Plebiscito 2020: El Derecho a la Dignidad

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Cristián Mora

Consejero Región Maule

Han transcurrido mas de 100 días desde el estallido social, donde el despertar de las conciencias a generado una nueva forma de pensar, ver y hacer de la vida ciudadana. Un reencuentro de la solidaridad, fraternidad e identidad social que nos había sido arrebatado por la competencia, rivalidad e invisibilidad social impuesta por el Modelo Social de Mercado o “Teoría del chorreo”.

La manifestaciones y movilizaciones se han mantenido en mayor o menor medida a nivel nacional. Pero han nacido en la mayoría ciudadana, la conciencia cívica y social de la lucha por la dignidad, mercantilizada por la institucionalidad plasmada en la Constitución del 80.

Nuestra historia social y política, nos relata cómo en todos los procesos re fundacionales importantes (Constituciones de 1833, 1925 y 1980) la exclusión del pueblo o Poder Constituyente, ha sido una herramienta “institucional” de la Élite Política. Sin embargo, en la elaboración y redacción de la Constitución Liberal de 1828 ha sido la única oportunidad en donde el pueblo ha ejercido por sí mismo el Poder Popular Constituyente, cumpliéndose en esencia una genuina democracia ciudadana.

El Plebiscito, como mecanismo electoral, es una herramienta Constitucional de consulta que permite a la ciudadanía definir cuál es la mejor alternativa para garantizar el desarrollo en todas las dimensiones de la vida. En el actual contexto social, político y económico, a la ciudadanía le corresponde por derecho
propio decidir a través de un lápiz y un papel, con su puño y letra, la construcción de una nueva sociedad donde tengan cabida todas las visiones; de vida, familiar, multiculturalidad, creencia, género, etc.

El 15 diciembre pasado, la Asociación Chilena de Municipalidades organizó la Consulta Ciudadana Municipal a nivel nacional. Realizada en 225 comunas, cuya participación alcanzó los 2.437.663 votantes. Del universo total, reflejó que el 92% de quienes participaron están de acuerdo con una Nueva Constitución, un 71% se inclina como mecanismo por una Convención Constituyente integrada en su totalidad por ciudadanas y ciudadanos electos para tal efecto. Respecto a los temas más
importantes para resolver de la agenda Social, los electores optan por Pensiones, Salud y Educación. Muchos detractores de la consulta, relativizaron sus resultaron por no ser vinculantes y, también, que se restaba legitimidad por la ausencia de padrones actualizados oficiales que está en manos del SERVEL. Sin embargo, queda de manifiesto que este ejercicio cívico implementado por la ACHM entrega cifras y datos importantes, sobre todo la preferencia por una nueva Carta Fundamental y, también por la Convención Constituyente (100% de ciudadanos electos) como órgano de elaboración de la misma.

Una nueva Carta no solo debe ser una casa, mas bien un hogar que tenga el espacio suficiente para acoger a todas y todas. A la riqueza que representa la diversidad, a las diferentes concepciones sociales y, sobre todo, donde la dignidad sea el pilar que sostenga ese hogar.

Un nuevo Pacto Social, responde a la la garantía de los Derechos Sociales (Educación, Salud, Seguridad Social, Vivienda) que permitan a la población llevar una vida digna. Actualmente la privatización y mercantilización de tales derechos, somete a la mayoría de los Chilenos a endeudarse para obtener la garantía, acceso y calidad. Es decir, la dignidad está condicionada al alcance del “bolsillo”.

El plebiscito del 26 de abril próximo, concede la oportunidad histórica para que la Sociedad, en conjunto, consagre su Poder Constituyente, de optar por una Nueva Constitución, legitimada en democracia y genuinamente representada por todas y todos. Una esperanza transversal de alcanzar una calidad de vida que responda a los principios fundamentales del desarrollo humano y económico; la dignidad.

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