[Columna] La vida vale más

[Columna] La vida vale más

Por Héctor Paz Sánchez 

El 11 de junio de 2020 los medios de comunicación decían que se cumplieron 100 días desde que se detectó el primer caso de COVID-19 en nuestro país, y hoy ya llevamos un aproximado de 154 mil contagiadas y contagiados. Además, nuestro país va liderando el ranking de contagiados por millón de habitantes y el Gobierno ha sido complice activo de que esto suceda.

El mejor sistema de salud del mundo, como lo llamara en noviembre de 2019 el ex Ministro de Salud , Jaime Mañalich, ha sobrecolapsado frente a la peor Pandemia que ha enfrentado la Humanidad en este siglo. Pero sus fallas no son propias de la magnitud de la Pandemia, sino de la profunda privatización y descuido que ha sufrido la Salud Pública en los últimos 40 años. Esto debido  a la profunda neoliberalización de nuestro país desde el Golpe de Estado a Salvador Allende en 1973.

En Chile, el Sistema Público de Salud ya estaba colapsado al momento de enfrentar la Pandemia, contando con más de 1 millón 800 mil personas en listas de esperas para una operación. Cuestión que también fue motivante de la revuelta popular que ocurrió en nuestro país desde octubre de 2019.

La Pandemia llegó para demostrarnos definitivamente que el sistema capitalista, cuya única expresión posible en estos tiempos era su forma neoliberal, se encuentra obsoleto y sufriendo su peor crisis desde que se comenzó a aplicar mediante invasiones y Golpes de Estado financiados por EE.UU. Además, todas sus manifestaciones en la forma de entender y aplicar la Salud, la Educación y las pensiones constituyen en este momento la desgracia de millones de personas que deben enfrentarse a una catástrofe sin la protección y ayuda de un Estado soberano y planificado.

Toda esta crisis nos muestra la improvisación y nulo sentido de la realidad que posee la oligarquía apátrida que nos gobierna, representada por Sebastián Piñera, y su profundo desprecio por el Pueblo de Chile condenado a sacrificar la vida de sus mejores hijas e hijos para contribuir a la acumulación de sus riquezas en momentos críticos para la Humanidad. Este desprecio aumenta aún más cuando recuerdan de que tuvimos la fuerza de levantarnos y manifestarnos por más de 5 meses seguidos y fortalecer nuestra organización para luchar por una vida más digna, y se manifiesta en la experimentación cruel que hacen al decretar la aperturas de Malls o disminuir los días de licencia a trabajadoras y trabajadores en caso de estar contagiado con COVID-19.

Aquí subyace la gran diferencia que tiene el Progresismo con la oligarquía apátrida, cuyos valores son de egoísmo, deshonestidad e hipocresía, demostrados en su autoengaño de sobreponer sus riquezas por sobre la vida. En cambio, los hombres y mujeres progresistas, destacan por su solidaridad y honestidad al momento de entender que la vida vale mucho más que los intereses de unos pocos. El mayor interés que defiende el Progresismo es el derecho de la Humanidad a vivir dignamente.

El Progresismo ha demostrado estar a la altura de este momento histórico y luchar por elaborar las propuestas más adecuadas y trabajar para construir y establecer la unidad más amplia de los sectores progresistas de la política chilena. Esto con la finalidad de sustituir progresivamente el sistema capitalista por un sistema socioeconómico basado en la justicia, la fraternidad y la paz, y convencidos de que, a pesar de que el capitalismo en su forma neoliberal está en el peor momento de su decadencia, éste no caerá por sí solo, no se reemplazará de la nada, sino que debe existir un grupo de mujeres y hombres valientes y dispuestos para asumir la tarea de cambiar lo que debe ser cambiado.

Es este momento en el que el Pueblo de Chile nos necesita, trabajando en propuestas para la suspensión de los pagos de servicios básicos, sueldos de emergencia para las y los trabajadores, mejorar el sistema de distribución de alimentos, generar condiciones adecuadas para que las personas puedan hacer su cuarentena en tranquilidad, para la elaboración de la Nueva Constitución, para alcanzar el Derecho a la Salud garantizado a través de un Sistema Único y Universal de Salud. Estos serán los pilares imbatibles y fundamentales que sostendrán el Chile del mañana.

 

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