Columna | Ecos de Antonia y Gabriela tintinearon con fuerza sobre Chile

Columna | Ecos de Antonia y Gabriela tintinearon con fuerza sobre Chile

Comparte esta nota
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

Mónica Berríos Durán

Consejera Regional RM

Eran las 21 horas del 22 de julio del año de la pandemia. Cientos de miles de ventanas y puertas se abrieron al mismo tiempo, enfrentando el frío a lo largo de un convulsionado Chile.

Madres, hermanas, tías, sobrinas, amigas, abuelas, nietas; un enjambre de mujeres que respirando profundo sostienen en sus manos las cucharas y cacerolas, manos diminutas y frágiles como las de millones de niñas que sin comprender que sucedía fueron violadas y abusadas en el mundo, ahora seguras al lado de sus madres o abuelas aprietan con fuerza sus únicas armas para elevar su voz y buscar justicia para creer en la protección del Estado.

Manos maduras cargadas de años de silencio sin olvidar, de no ser escuchadas, de ver a quienes debían protegerlas, sacrificarlas para no romper lazos familiares o generar una mancha en la familia. Manos juveniles que hoy lideran, hartas de no poder caminar las veredas sin miedo, cansadas de asquerosos de micros y metros que las irrespetan día tras día, hastiadas de vivir una cotidianidad de desigualdades, desprecios y humillaciones, preparándose en el dolor para transformar lo aberrante, fortalecidas y
claras.

Para construir debemos primero destruir, nada se construye sobre cimientos escabrosos. 21 horas, el silencio es casi audible toman con fuerzas sus almas y.……”tan, tan, tan” suenan los primeros cacerolazos, recordando que “El patriarcado es un juez”. “Tan, tan, tan”, la violación no es parte del orden establecido Sr. Juez. “Tan, tan, tan”, la buena conducta te permite violar y dormir en casa. “Tan, tan, tan”… y el aire se llena de sororos sonidos. Nunca más solas, “tan, tan, tan, tan, tan ,tan”, y me uno a ustedes hermanas, porque simplemente soy una más y nos necesitamos todas.

Bailan las cucharas, cantan las cacerolas, pasaremos por San Felipe, iremos hasta Temuco, ahí se nos unirán Gabriela y Antonia. “Tan, tan, tan”, laten sus corazones en nuestra exigencia, ecos que se elevan
tocando cada puerta sin cansarnos, hasta que se haga justicia.

X
Skip to content