A la militancia de las Juventudes Progresistas de Chile

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La recta final para el inicio de la campaña del plebiscito que definirá si podremos soñar con una nueva Constitución, ya comenzó.

El momento histórico nos pone a 68 días de un encuentro único y extraordinario con la urna, esa misma urna que en décadas anteriores permitió que el dictador Pinochet dejara el poder, más no su modelo valórico, económico y social, que continuó perpetuándose en sus pilares fundamentales, a través de estos 40 años.

En las Juventudes Progresistas existe el anhelo de un nuevo Chile refundado, de un país con instituciones al servicio de la gente, que pueda albergar en su Constitución los nuevos valores y esperanzas de la sociedad chilena en todos sus niveles. No existe el ánimo de imponer nada, ni de creer tener el monopolio de los valores sociales. Sabemos que en la diferencia y la diversidad está la riqueza y nuestra identidad cultural.

Somos parte de generaciones que se cansaron de ver normalizado el abuso laboral, el abuso económico, la segregación social y que despertó frente los chantajes de sectores que mientras estuvieron en el poder, solo profundizaron el acceso a derechos a través del endeudamiento, creando frustraciones en la población. Con ese hambre de cambio, junto a otras organizaciones sociales, culturales y políticas, nos hemos constituido progresivamente en el territorio nacional en el comando Chile Digno Si No Pa Qué, que busca ser una herramienta para el empoderamiento ciudadano, que permita movilizar a la población el próximo 26 de abril.

Sin esconder nuestros reparos con el acuerdo cupular que permitió el plebiscito, para las compañeras y compañeros de la JPRO, el 2020 debe ser una oportunidad para encontrarnos con nuestras raíces e identidad nacional, reconociendo nuestras legítimas aspiraciones, intereses y miedos, con nuestros amigos y adversarios, para con ello a través de una Convención Constitucional, redactar las reglas de una nueva casa común, que traiga consigo la tan esperada dignidad social.

Marzo será un mes duro, de mucha calle, resistencia y riesgo. Debemos mantener el cuidado, saber que el gobierno será implacable en cada movilización durante marzo. Crear mecanismos más seguros de comunicación, traspaso de información y de movilización es parte del desafío de cara al convulsionado mes que se avecina.

De lo que estamos seguros y seguras, es que Chile despertó para no volver a callarse. Despertó para mostrar las injusticias, y despertó para no volver a dormir más. Es un punto de no retorno y que debemos canalizar con la esperanza del cambio manifestada en la movilización para el plebiscito.

Es una invitación que nos hace la historia.

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