Cristóbal Reyes Bielefeld
Sociólogo, ExPresidente FEUCEN La Serena
Consejero Federal Partido Progresista
En un sector bastante conservador del país se ha hecho presente la idea de que la NC sea redactada por una comisión de expertos.
Esto me ha causado, por decir lo menos, inquietud y extrañeza. Por lo mismo, creo necesario detenerse un momento a reflexionar e interrogarse: ¿qué es lo que está en juego en la confección de una NC?
A mi juicio, la respuesta se encuentra en dos concepciones: una, ligada a un pensamiento más “convencional”, y otra, a una tradición más bien “crítica”.
La primera, entiende la Constitución como un dispositivo técnico-jurídico cuyo fin es diseñar y edificar una arquitectura institucional determinada, por lo que está en juego el tipo de orden y gobierno que se pretende instituir. Mientras que la segunda, la concibe como un documento que registra trazos de conflictos pasados, los cuales definen y participan en los conflictos del presente, es decir, visualiza una gran disputa, si se quiere ideológica-conceptual, que determina los límites y contornos de “lo social”, en otras palabras: está en juego la movilización de un modo de vivir en sociedad.
Si tomáramos como referencia sólo la primera concepción, se impondría con facilidad la idea de una comisión de eruditos, no obstante, los elementos que entrega la segunda son centrales para dar cuenta de la centralidad que adquiere la participación ciudadana en un momento de fundación política.
En efecto, creo inadecuado que una comisión de expertos sea quien redacte la NC, más bien entiendo que debe ser la ciudadanía que vive y siente las orientaciones normativas impuestas por el brazo cívico de la dictadura quienes realicen esta tarea.
Retomando la pregunta que encabeza la columna ¿qué está en juego en la elaboración de una NC? Qué duda cabe: no sólo la arquitectura institucional de un país, sino que también las definiciones para limitar o encausar “lo social” de una manera determinada; por lo que para ello no sirven los meros saberes de una clase intelectual, sino más bien la participación y sentir de la sociedad en su conjunto. En virtud de ello, creo que el mecanismo que garantiza de mejor forma una definición óptima del modo en cómo queremos vivir juntos es: la Asamblea Constituyente.