[BIO BIO] Tamara Casado y el descubrimiento de su identidad transgénero: “No tengo nada que borrar para atrás”

[BIO BIO] Tamara Casado y el descubrimiento de su identidad transgénero: “No tengo nada que borrar para atrás”

Tamara Casado Vergara nació en Valparaíso hace 53 años, pero por más de 40 su familia la llamó por el nombre de Rodrigo, la identidad que tuvo hasta el 27 de febrero de 2010.

Considerándose una persona trans no binaria, Casado afirmó que “si yo hubiese tenido la información que tenemos tú y yo ahora a los 15 años, quizás mi mundo hubiese sido muy diferente“.

La segunda mitad de su vida

Tamara es la mayor de tres hermanos y fue a los ocho años, en 1976, cuando se fue a vivir a Coquimbo con su madre.

En esa ciudad viviría su adolescencia y los primeros años de adultez, estudiaría técnico en Turismo y después entraría a la Universidad de La Serena para obtener su licenciatura en la misma carrera. Sería en el norte donde daría los primeros pasos para convertirse en la mujer que es hoy.

Pero para eso tuvo que tambalear un poco antes de pisar fuerte y descubrir su identidad.

“De pequeña fue una infancia normal”, contó a Radio Bío Bío y BioBioChile, “podía jugar con muñecas y con autitos, las dos cosas, no tenía problema”.

Sin embargo, fue a los 14 años que algo pasó, “cuando no había información absoluta de ser trans en Chile (…) tuve un proceso incomodo de mirarme al espejo y verme unos bigotes (…) y no me gustó lo que vi. En ese momento tuve una imagen que me incomodó”, relató.

Con este hecho, comenzó a tratar de encontrar una respuesta a la sensación que tuvo aquella vez. “Asumí quizás una identidad gay, después bisexual a los 30 y ya a los 44, 46 años, con toda la información, pude recién abrir mi mente a entender lo que yo era”, contó agregando que “en ningún momento tuve un gatillante. Tuve un proceso normal“.

Cuando llegó el momento de elegir el nombre para esta segunda parte de su vida, como ella lo llamó, eligió uno político en honor a Cecilia Magni, integrante de Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

A Magni se le conoció como la “comandante Tamara” y de acuerdo a Casado, con esto decidió hacerle “un pequeño homenaje a ella”.

“El compromiso con ese nombre fue de mucho cariño y de lucha”, manifestó.

Para que Tamara naciera, esto significó que se tuvo que dejar atrás a Rodrigo, y según indicó, lo despidió “a los 47 años a nivel personal”.

A nivel registral fue algo más “simpático”. “Hay que pedir una hora en el registro civil para hacer tu cambio de nombre y la hora que me dieron fue el 27F y la resolución del nombre que ya estaba modificado me la dieron el 8 de marzo, el Día de la Mujer”.

Pese a haber vivido años como Rodrigo, Tamara dice que no se arrepiente de nada. “Yo no tengo nada que borrar para atrás. Fui una persona activista, estuve en los cambios que este país hicieron en la década de los ’80, marché en la calle. Fui parte, quizás con mi granito de arena, de haber cambiado la historia de este país”, comentó.

“Tengo un dicho que tenía en mi Twitter, si tu quisiste a Rodrigo y lo quisiste mucho, ahora también vas a querer a Tamara, y no tengo problemas con Rodrigo, que fue mi identidad anterior”, afirmó.

Respecto a la relación con su familia, ellos respetan su decisión. Según señaló, en un asado su hermano dijo que ella tenía que hacer una declaración. En el lugar estaba con sus amigos y cuando habló, les dijo que si bien la conocían como Rodrigo, ahora ella era Tamara. “Todos me abrazaron y sentí ese apoyo de mi hermano. Fue maravilloso“, señaló, algo que también ha sentido de sus sobrinos.

El futuro de Tamara

Actualmente, Tamara está en el proceso hormonal para una eventual operación de reasignación de género. El proceso lo inicio a los 48 años, tras la evaluación médica correspondiente.

Según comentó, cuando asistió por primera vez a la endocrina, esta la miró y le dijo “yo no te veo tan trans, te veo más roquera y yo le dije ‘es su concepto””.

“Son dos hormonas que te dan a ti”, una el estrógeno y otra para bajar testosterona. Desde iniciado el proceso, Casado debe tomarlas todos los días. Por lo general son sólo dos años de tratamiento, pero ella lo extendió por cinco.

“Soy una persona trans no binaria. No nos incomoda estar entre lo masculino y femenino”. Actualmente, el país sólo reconoce dos identidades de género, femenino y masculino. “Puedo tener figura femenina por hormona, pero mi mente fluye entre lo masculino y lo femenino“.

“Hay que cambiar el odio, el odio a lo diverso. Que tu vayas en la calle y que te peguen, y que te agredan físicamente, visualmente, como ha pasado”, enfatizó.

Así, Tamara manifestó que “soy feliz, soy una agradecida para lo que pueda preparar el destino”.

Y por esto, dice que por la sociedad nunca se ha sentido rechazada y que incluso, por Twitter, padres con hijos trans le piden consejos, aunque también ha recibido malos tratos.

“Voy a cumplir 53 años y las cosas me resbalan, tengo esa capacidad”, expresa. “Soy el escudo para las generaciones que vienen atrás mío, que son niñes de 15 años que entiendo que tienen que luchar por lo justo. Entiendo que están en una pará (sic) muy positiva. Tu le preguntas a cualquiera que tenga 14, 15 años y para ellos no es tema”.

“Es la generación de 30, 40, 50, la generación que se quedó pegada, no entiende lo diverso y lo maravilloso que es ser transgénero en Chile, en el mundo”, aseguró.

La legislación en Chile: un problema

“En este país casi todas las leyes se crean por tragedias o son reactivas a algo, el caso de la Ley Emilia, por ejemplo. Tuvo que salir la Ley Zamudio, que la estamos modificando porque tiene pésima redacción y que sea una como corresponde (…) Hay cosas ilógicas, se supone que cuando te cambias el nombre, la base de datos debería actualizarse directamente”, dijo Tamara.

Algo que hoy no sucede. Cuando ella realizó el proceso de cambio de nombre, en el Registro Social de Hogares aún aparecía con su antigua identidad, lo mismo que en el hospital. “Al final las cosas no funcionan bien”, cuestionó.

“Tu puedes tener un libraco gigante de leyes, pero si la gente y las instituciones no ponen de su parte para poder entenderlas y respetarlas, esto no va a funcionar nunca”, agregó.

“No se automatiza el cambio. Por ejemplo, tengo el patrimonio de un departamento, tengo que ir a Tesorería a cambiar el nombre antiguo por mi nombre actual (…) mi certificado de estudios técnicos y escolares igual”, añadió la técnica en Turismo. Por esto, debe estar paso a paso realizando trámites que deberían ser expeditos, “de repente voy a la farmacia, doy mi rut y aparece mi nombre anterior. Tengo que estar todos los días cambiando algo y es bastante molesto. Te creo que la parte privada, de comercio, sea aun poco más molesto, pero no así Fonasa, que es una institución del Estado”.

Ahora, Tamara está a la espera de su cirugía de reasignación de sexo, algo que producto de la pandemia de covid-19 se ha visto postergada. “La lista de espera es bastante larga y hay que tener un poquito de paciencia. He esperado toda la vida, ¿Qué es un poquito más?”, finalizó.

Fuente: Bio Bio Chile

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