[Columna] Un Día de la Madre Distinto

[Columna] Un Día de la Madre Distinto

Claudia Segovia Aracena
Vicepresidenta de Genero RM
Partido Progresista

El Día de la Madre de este año sin duda es distinto y uno de los más reveladores.

Por un lado, homenajeamos a las madres que afrontan el confinamiento con entereza, protegiendo a los suyos de esta tan difícil pandemia y a las madres que no visitaremos este día para protegerlas de un contagio.

Pero además esta pandemia nos revela la gran mentira de la maternidad moderna, y nos muestra como a través de ella aumentan todas las desigualdades que existen, agudizando y visibilizando la situación de madres que actualmente se encuentran sobrepasadas y que atraviesan graves problemas.

Nuestra sociedad ve la maternidad como una experiencia individual y privada, asignando a las mujeres como la principal responsable del cuidado y bienestar de los hijos.

Muchas mamas ya están acusando el agotamiento. La pandemia y el encierro las sentencio a ser dueñas de casa, encargándose de la mayoría de las labores domésticas, sumando, el teletrabajo y además ser profesoras de los hijos, apoyándolos en sus obligaciones escolares, trasladando de esta forma el cuidado de los niños desde una economía remunerada a la no remunerada, dejando un escenario de sobre carga en donde las jefas de hogares mono parentales se llevan una mayor exigencia, sumando así a la crisis de salud pública actual una crisis económica y doméstica, dejando como consecuencia, la perdida de independencia de las mujeres, siendo esta una víctima silenciosa de la pandemia.

La actual emergencia sanitaria, afecta de manera diferente a hombres y mujeres, dejando en evidencia la brecha de género existente. El trabajo doméstico, asumido históricamente por las mujeres que sumada a la carga de responsabilidad de hacerlo todo y, además, bien no reciben una retribución económico y social ligado al trabajo remunerado. A esto debemos sumar el costo del cuidado emocional, de ser el sostén en medio de la inquietud, la incertidumbre y la crisis, costo que pareciera no tener precio en nuestra sociedad.

Es urgente abrazar una política feminista que tome en cuenta las necesidades y los contextos de la otra. Los afectos, las alianzas y la apuesta colectiva que hemos construido en las calles y en nuestros espacios más íntimos.

Estamos atravesando situaciones y contextos complicados, pero no debemos olvidar apoyarnos entre nosotras y continuar exigiendo al sistema que no se olvide de las que cuidan y de las que sostienen.

Si llegaste hasta acá, es porque las ideas Progresistas te conmueven. ¡Súmate como militante a la fuerza de cambio!

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