Junto a un gran economista progresista, Enrique Román, desarrollamos un diálogo acerca de cómo reacivar la economía. Les adjunto el diálogo para que comentemoes. Chile necesita una economía que crezca y ofrezca oportunidades a todos. No se trata de un proyecto personal sino de un país que necesita recuperar la senda del crecimiento sostenible. Abrazos, Marco
.-Producto de las últimas reformas la economía chilena muestra una significativa desaceleración de la inversión y del crecimiento del producto. ¿Cree Ud. que esto se explica por la orientación equivocada de las reformas en curso? y si es así ¿qué haría Ud. al respecto en un eventual gobierno suyo?
Marco: La desaceleración tiene causas múltiples, no una sola. Las reformas sin duda ejercen una influencia no menor, sin embargo no es razonable atribuir a estas la totalidad del origen de la desaceleración económica.
Chile es una economía exportadora y en tanto tal depende muchísimo de la demanda por sus productos exportables, los cuales son mayoritariamente productos mineros. El peso de las exportaciones como % del PIB viene cayendo sistemáticamente, de hecho durante el gobierno de Piñera, sin que existieran reformas tributarias ni laborales, el peso de las exportaciones como % del PIB cayó al nivel que estas exhibían en 2002.
Aun con exportaciones situadas en torno al 30% del PIB una caída en las exportaciones o más bien en el valor de las exportaciones, genera de por si fuertes caídas en el crecimiento del PIB, las cuales dependen más de la demanda china por minerales, que de las reformas en curso.

El cobre y sus subproductos juegan un rol central en las exportaciones chilenas (51%) y si la demanda por cobre se “resfría” Chile “estornuda”. Eso es aún más fuerte en nuestro país que en el resto de América Latina, puesto que Chile concentra sus exportaciones de minerales (básicamente cobre) en un país: China, y este está disminuyendo aceleradamente su demanda por estas y lo hace a un ritmo mayor que la demanda agregada del mundo.
Exportaciones Chilenas
Existe además de esto un segundo problema que agrava la situación. En tanto el cobre se ha convertido en un activo financiero contra-cíclico, las compras a futuro de cobre en las bolsas internacionales hace rato que ha pasado a ser una atractiva forma de especulación. De hecho este factor explica buena parte del aumento de precios del cobre desde 2004 en adelante. La caída de la demanda China afecta dicho comportamiento especulativo y por ende el precio tenderá a caer más fuertemente que la propia demanda china de cobre, lo cual es grave para la economía chilena.
Sin embargo, aunque estas causas generan la presencia de una tendencial caída del producto y la inversión minera (que es una parte muy grande de la inversión total), existen otras razones de la actual crisis de inversión, las cuales están ligadas a las negativas expectativas de ciertos sectores económicos.
Si se mira el índice de confianza empresarial construido por ICARE-UAI, se observa que hacia fines de la administración Piñera los niveles de confianza se empinaban por sobre 50 puntos, pero tan pronto se inició la discusión de la reforma tributaria (abril 2014) estos comenzaron a descender.
Fuente: Icare – Universidad Adolfo Ibañez
Una vez firmado el protocolo de acuerdo y promulgada la “reforma tributaria-reformada”, en septiembre 2014, los índices de confianza empresarial vuelven a subir; sin embargo tras iniciarse la discusión de la reforma laboral – a inicios de 2015- estos han vuelto a caer.
El ICE de algún modo mide las expectativas de los agentes económicos empresariales, con el sesgo que en él están sobre representadas las grandes empresas, de tal modo que en realidad mide las expectativas económicas de este importante segmento, pero no del total, pues las Pymes no están bien representadas.
Pese a ello existe una alta correlación entre el ICE y el comportamiento de la inversión y la oferta de empleos, pues estos sectores generan el 80% de la inversión (sino más) y sobre el 52% del empleo formal.
Si este gobierno, o cualquier otro, pierde el control de las expectativas de empresarios y consumidores, dicho control lo asumirán otros agentes y por ende el comportamiento de la inversión y el empleo quedarán fuera del control de la conducción económica gubernamental.
Sin duda eso es lo que está sucediendo hoy y al sumarse tendencias originadas en el sector externo, a medidas económicas internas cuya mala implementación – más que su fondo- ello ha generado un rechazo significativo. No es raro que esta doble influencia haya desatado una caída en las expectativas de las grandes empresas privadas, las que no se debe olvidar generan al menos el 80% del PIB.
Ello se ha traducido en una caída de la inversión y por ende en una desaceleración de las tasas de crecimiento, lo que dé no ser frenado puede continuar haciendo caer el crecimiento del PIB y originar un proceso recesivo.
¿Cree Ud. que un incremento en la inversión pública es una buena salida para reactivar la economía?
La inversión pública constituye del orden de un 10% del total de la inversión nacional, (la que actualmente representa en torno a 22 puntos del PIB). El 90% de inversión restante obedece a la inversión del sector privado (sumando grandes y pequeñas empresas).
Luego por mucho que se esfuerce el sector público y por mucho que asumamos que la inversión pública potencia el despliegue de la inversión privada y no la sustituye ni la aleja, ni siquiera en el evento que el Estado duplicara sus niveles de inversión, lograría sustituir plenamente el impacto que una caída de tan solo un 15% de la inversión privada podría generar.
No quiero decir con esto que dicha situación me guste, pero una economía que posee sus procesos de ahorro e inversión concentrados en 30 manos, no puede sino generar un cuadro de caída de la inversión si dichos 30 grupos se sienten amenazados. Ese escenario no me gusta a mí ni le gusta al país, pero es necesario asumirlo como un dato de realidad y cambiarlo gradualmente. No hizo parte nunca de mi programa el desatar una revolución que expropiara en un par de días el poder de los grupos económicos e hiciera que el país entrara a un ejercicio de base cero.
El gradualismo es un imperativo de todo programa económico sensato, el aventurerismo económico lejos de permitir avanzar, tal como nuestro país ha visto suceder hace no tanto, solo genera retrocesos y más poder a los grandes grupos económicos.
Dicho eso debo enfatizar que apoyo los planes de inversión que actualmente está implementando el gobierno, pero tengo dos observaciones:
La primera es que los programas de apoyo a la innovación y el despliegue de la agenda de productividad del gobierno están descaminados y tal como han sido diseñados no fructificarán. Muy poca gente los toma hoy en serio y hay razones fundadas para ello que sería largo explicar y las cuales le propongo analizar en detalle en otra ocasión.
La segunda es la creciente ineficiencia del aparato estatal. No es solo que ha accedido al gobierno personal con baja experiencia y escaza solidez técnica, lo más delicado es que el aparato estatal no posee capacidades para afrontar las grandes tareas que para su implementación requieren procesos de inversión de gran envergadura, de modos que sean a la vez rápidos, efectivos y eficientes.
Sin desarrollar esas capacidades en el sector público, será muy difícil que cualquier plan de inversión pública llegue a puerto y serán muchos puentes Cau Cau los que predominen.
Creo que hay que abrir al mérito el Estado Chileno. El país necesita una administración meritocracia, menos gente que, si bien son muy leales con quienes los designan, carecen de capacidades técnicas para ejecutar efectivamente sus funciones. Chile necesita funcionarios públicos que sean leales con el país y la república y no solo con sus jefes políticos.
¿Cuáles cree que son los principales riesgos que enfrenta la economía chilena y como debiéramos abordarlos?
Los riesgos son muchos y no corresponden necesariamente a lo que la prensa y grandes grupos económicos señalan como tales.
a.- La cuenta corriente de la balanza de pagos es el indicador más importante de la sustentabilidad del crecimiento. Si el país crece junto a un crecimiento del déficit comercial, ello significa que nos estamos comiendo el crecimiento. Eso no es nuevo en Chile. La elite que fundó su riqueza en la plata de Chañarcillo no dejó nada tras sí una vez se agotó la plata. Esas fortunas se consumieron en Europa y no se tradujeron en Chile en grandes obras de infraestructura, en nuevos diseños y servicios urbanos, ni en educación, ni en mejor calidad de vida para todos. La plata se ganó y se gastó y de ello a lo más quedaron algunas bellas tumbas en el Cementerio General, que hablan del mucho dinero y a veces del buen gusto de quienes allí reposan. Lo mismo pasó con el salitre, ¿queremos que pase lo mismo con el cobre?
A
hora si miramos lo que está pasando con la balanza comercial y con las reservas del país, parece que vamos andando una vez más en la misma dirección. Lo que pocos parecen notar es que, en la medida que está cayendo el alto precio del cobre, estamos en una situación en la cual será cada vez más difícil financiar los déficits comerciales y eso la gente lo va a comenzar a sentir muy pronto.
b.- Para no alargar mi respuesta, un segundo y último riesgo son las expectativas desbocadas del sector privado de gran escala. Desafortunadamente nuestro gran empresariado posee algunas características que no son propias del empresariado moderno. Ellos poseen mayoritariamente posiciones partisanas en economía, se sienten militantes de ideas políticas de extrema derecha y es frecuente que su foco se desvíe desde el mundo de los negocios hacia el mundo de la política y la ideología. Peor aún, en ese mundo se ven muchos nostálgicos del gobierno de Pinochet, añorando un país sin políticos, sin división de poderes, sin oposición, sin sindicatos, sin prensa libre, sin huelgas y con un pueblo con gran capacidad de obedecer, basada en el miedo.
Hay hoy en día existe un gran déficit democrático en un número no menor de grupos empresariales.
Ese es un tema que debe ser superado. El destino de Chile requiere de grandes grupos empresariales, pero de grupos empresariales modernos e innovadores, comprometidos con la democracia tanto como con las exportaciones y no como hoy en que el 75% de las grandes empresas del país no han exportado jamás y vegetan en la comodidad de sus espacios oligopólicos. Anidados en el mercado de bienes no transables con el exterior, mientras rumian su desencanto con la democracia.
Necesitamos grandes grupos que se abran espacio en otros mercados, y es de esperar que las empresas que se han instalado en Argentina, Perú, Brasil o Colombia aprendan que se pueden hacer buenos negocios con leyes laborales de seguro más drásticas que las nuevas leyes laborales en tramitación en Chile.
Es de esperar que también aprendan que se puede sobrevivir pagando impuestos como los que les cobran en esos países, en los cuales por lo demás los Estados no los proveen de una batería de servicios de todo orden, como los que el Estado chileno les brinda.
En suma el país necesita grandes grupos que abran mercados y compitan en el mundo. Apoyar a esos grupos debiera ser una prioridad de la política pública, si esos grupos defienden la democracia, pagan sus impuestos, otorgan buenos sueldos a sus trabajadores, respetan a sus consumidores y se ganan la vida compitiendo en mercados externos y no defendiendo monopolios sectoriales dentro de Chile, el país debiera a su vez apoyarlos a ellos.
He discutido estos temas con muchos de esos grupos, no lo escondo ni esconderé, no pretendo destruirlos, sino que reorientar su accionar para sintonizarlos con un Chile moderno y progresista, evitando en la medida de lo posible que sus inercias intelectuales los lleven a conducir al país por caminos trillados y sin salida.
Con seriedad, sin odio y sin estridencias, hace años que he venido desarrollando conversaciones con ellos, hasta el momento con poco éxito.
Sé que solo mencionar esto puede hacerme sospechoso de ser uno más de los que han hecho del “pasar el platillo ” a cambio de vender sus votos o sus conciencias entre esos grupos, un arte mayor.
No es mi caso y si alguien tiene alguna duda lo invito a mostrarme cuales son aquellos planteos levantados por mí que pudieran expresar algún nivel de cooptación de parte de esos grupos hacia mi persona o mi partido. No lo encontrará, porque no existe.
¿Qué rol cree Ud. que juegan las Pymes en este proceso?, Ello hacen parte del 98% del empresariado, los grandes son solo 12.000 empresas, las Mipymes formales 860.000 ¿comparte Ud. la idea que parece predominar en la Nueva Mayoría en orden a que las Pymes no serán en absoluto perjudicadas por las reformas?
Hay muchas cosas que me separan de la Nueva Mayoría y muchísimas otras que me unen a sus planteos. Comparto la dirección de su programa de reformas, de hecho muchos de esos planteos que hoy son suyos eran míos, ya desde el momento en que decidí abandonar la Concertación e incluso antes.
Me alegró que la NM los hubiese hecho suyos, pero no puedo esconder el desencanto que me produjo constatar cómo algunos de los integrantes de la NM, sin mucha sinceridad, pasaban a adorar lo que ayer quemaron y a quemar lo que ayer adoraron.
Sin embargo el pueblo eligió a la Presidenta Bachelet y no a mí para implementar los cambios. Yo soy un demócrata y respeto la voluntad popular, además soy chileno y solo deseo que a mi país le vaya bien. De allí mi actitud de respeto y serenidad para evaluar a la NM, así como la mantención de los apoyos que he dado a muchas de las medidas impulsadas por dirigentes que ni siquiera han respondido a mis solicitudes de audiencia.
Pero no me arrepiento, como decía Eduardo Frei padre, no se humilla el que pide por su país. Chile necesita un mejor sistema tributario, también requiere de más derechos y mejores sueldos para sus trabajadores, por eso he estado y estaré apoyando esas causas, aunque aquellos que necesitarían nuestro apoyo se mantengan en la política del ninguneo y el sectarismo.
Sin embargo el tema de las Mipymes es uno en que no comparto el enfoque de los gobiernos concertacionistas y mucho menos el de la NM.
Los 860 mil empresarios Mipyme no son parte del enemigo, son parte del pueblo y son un actor esencial del crecimiento y la democracia. No son ellos desde donde hay que redistribuir, no son ellos un símbolo del atraso económico que los procesos de “destrucción creativa” (que propugnan muchos economistas de la NM) debieran hacer desaparecer.
Los empresarios Mipyme hacen parte del pueblo. Lo digo con conocimiento pues antes de ser parlamentario fui un empresario Mipyme, hice parte de sus grupos asociativos, recibí apoyo desde las entidades de fomento productivo, pagué IVA, cotizaciones previsionales y salarios, se lo difícil que es juntar el dinero para pagar sueldos a fin de mes, se lo terrible que es que un gran cliente te pague cuando quiera, mientras tú tienes la obligación moral (más que la legal) de pagarle a tus equipos, cuyos miembros son casi parte de tu familia.
Mi experiencia es que La Concertación y la Nueva Mayoría no poseen esa óptica. En ellos predominan la visión tecnocrática que piensa que las Mipymes son un residuo anacrónico que debiera desaparecer; que solo caben apoyar desde el Estado a chicos bien educados, de preferencia de la Universidad Católica, emprendiendo con el apoyo financiero de sus papas millonarios y sus contactos en Silicon Valley. En eso los tecnócratas concertacionistas y la administración Piñera piensan de modo muy similar y sus políticas hacia las Pymes, implementadas desde ambos gobiernos, son difíciles de diferenciar.
Me ha desilusionado la insensibilidad hacia el mundo Mipyme que mostró la Reforma Tributaria y más aún el que ha demostrado la Reforma Laboral. Me choca ver como las autoridades reciben a los gremios Pyme tarde mal y nunca y no escuchan sus fundados planteos. En cambio no solo reciben día a día a la CNPC, sino que son pauteados por ellos y reelaboran las leyes a la medida de sus presiones.
A resultado de ello la NM se está enajenando el apoyo de las Mipymes, incluso los dirigentes gremiales de izquierda dentro de ese segmento se han estado pronunciando mayoritariamente contra reformas que no los consideran y que por un diseño chapucero y sectario los perjudican seriamente.
Este no es un tema menor. Una política progresista que confronte agresivamente y sin un mínimo piso de realidad a los grandes grupos empresariales y sus 12.000 empresas, debe ser calificada como aventurera. Una política que se enfrente, sin necesidad alguna, con la enorme masa de 860.000 empresarios Mipyme, más que irresponsable me parece estúpida.
Algunos en el gobierno pretenden negar esa realidad, yo al oír eso no puedo sino acordarme de una gran frase de Robespierre: “solo los hombres de mala fe se niegan a ver el sol que los enceguece”.